17 de noviembre de 2016

Tapete amarillo

Este último mes he estado menos activa por culpa de un incómodo dolor de espalda. No puedo estar mucho tiempo al telar, pero mi mente necesita tejer para airearse. Es mi "running" mental. 

Hay un par de cosas que me estoy desando enseñar, pero son regalos que aún no han sido entregados. También hay algunos "experimentos" que he hecho para intentar transformar el telar de lizo rígido (que sería como de 2 lizos) en uno de tres y cuatro lizos, pero eso  lo dejo para otro momento. 

Hoy muestro una pequeña pieza (40 x 50 cm.) en tejido plano o tafetán que creo que ha quedado bastante aparente.


Como decía antes, tejer es mi "running". Me relaja y me despeja. En momentos de stress, no hay como agarrar los primeros ovillos que se te cruzan, echar hilos, y empezar a pasar la naveta. En este caso los ovillos son de "Caricia Frescor" (Sevimex), un acrílico con apariencia como de algodón que me gusta mucho para tapetes y manteles. También los usé para el tapete rojo, por ejemplo. Esta vez, la urdimbre es amarilla y verde, y la trama blanca y verde. Eso hace que en cada tramo de verde la tonalidad sea diferente, según combinen en esa zona.


Cuando enseño algo en proceso siempre me preguntan qué estoy haciendo. Y muchas veces solo hago eso: tejer. Disfrutar del proceso. No sé qué será, no tengo un objetivo final para esa pieza. Es curioso, pero parece que cuando menos planeo las cosas, mejor resultado me da. Quizás es porque lo hago sin ninguna expectativa. Si no hay intención, no hay peligro de que  decepcione el resultado si no sale lo programado ¿verdad?


1 comentario:

  1. Que chulo! Es verdad, a veces cuando aún no se sabe que va a salir del trabajo que realizamos mejor queda al final. Espero que estés recuperada de la espalda, que vaya incordio es tener dolor.
    Besos.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...