10 de junio de 2015

Foulard


Ya está la pieza acabada. Después de tantos problemas para montar la urdimbre (por culpa de mis despistes), dedicar pasar el domingo tejiendo fue como una cura.

Por la mañana apenas hice unas centímetros, sentada a la mesa del comedor con permiso de uno de los gatos.


Nada más terminar de comer, y con un buen vaso de té con hielo al lado, salí a la terraza y allí me quedé toda la tarde con la naveta pasando de un lado a otro. El tener que ir con cuidado de dejar el mismo espacio entre pasada y pasada para que el tejido quedara abierto ha hecho que fuera un proceso lento, pero a la vez relajante. Toda esa tarde ocupada en la tarea mecánica de tejer sin más me ha despejado mucho.
Debido a los problemas al urdir y montar ya aventuraba yo que la tensión no sería muy uniforme. La verdad es que no ha sido tan malo como temía, pero sí que se ha notado en ciertos hilos (el azul claro de la izquierda, por ejemplo). Y a medida que iba llegando al final era más evidente.
También en los orillos, aunque luego al sacar la pieza del telar y lavar se han suavizado bastante.
Al dar las nueve de la noche ya había cortado y empezado a hacer flecos.

La pieza final, después del lavado, mide 103 cm. de largo por 57 de ancho. Se ha quedado más corto de lo previsto, pero estoy muy contenta de como ha quedado. Tan contenta que no hago más que enseñarla a todo el mundo por todos los medios posibles, ya sea en persona, por Whatsapp, y hasta por Facebook y eso que esto último lo uso poco. Solo me falta hacerle ficha en mi lista de proyectos de Ravelry, por si necesito consultar los detalles más adelante.

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